Fue la lana un material imprescindible en todas partes desde tiempos antiguos. En nuestra comarca, como en muchas otras zonas rurales, adquirió mayores proporciones. Aunque después de haberse incorporado el algodón como elemento textil, se siguió produciendo la lana para satisfacer las necesidades de la casa. En parte, por economizar y también para aprovechar los recursos que las ovejas proporcionan. Con la lana se hacia todo tipo de prendas: sayas, chambras, calcetines, para los mayores y los pequeños.

Para convertir el vellón ( la lana) en el ovillo de hebras resistente los utensilios que se utilizaban eran: la rueca, las cardas, el huso y el torcedor.

Para convertir el vellón (la lana) en el ovillo de hebras resistente los utensilios que se utilizaban eran: la rueca, las cardas, el huso y el torcedor.

Una vez esquilada la oveja, que debe ser de raza churra, para obtener mejor vellón se lava bien y se deja secar. Se escoge la mejor lana, entonces se inicia el proceso del hilado: desenredando de las madejas de lana, a continuación se carda, entonces se ata a la rueca que es el soporte del futuro hilado.

Con la rueca sujeta para que ambas manos queden libres, se saca lana y se enrosca en el huso, se va enrollando alrededor del huso hasta formar el ovillo, cuando el ovillo es lo Cuando se han hilado los dos ovillos, se unen entre si para formar un tercer ovillo para darle mayor resistencia. Así queda dispuesta la lana para ser tejida.

La resistencia de la lana era muy buena pero sin embargo tenía el inconveniente que merma y se endurece en cada lavado.

La Hila era tarea únicamente de mujeres en las noches de invierno, cuando se juntaban en una casa, mientras los hombres jugaban a las cartas.